El aparato fonador en canto

Llamamos aparato fonador (AF) al conjunto de órganos que utilizamos para hablar o cantar articuladamente. Podríamos pensar el AF como un sistema dentro del cual interactúan varios componentes solidarios entre sí.

1. El sistema respiratorio: pulmones, diafragma, músculos abdominales e intercostales, bronquios y tráquea.

2. El sistema de fonación: laringe y cuerdas vocales.

3. El sistema de resonancia: cavidad nasal, cavidad craneana, cavidad torácica, cavidad bucal y faringe.

4. El sistema articulador: lengua, labios, paladar superior, paladar inferior, dientes y mandíbula.

El sistema respiratorio conduce el aire hacia la laringe y las cuerdas vocales. La fonación se produce en la interacción del aire y la vibración de las cuerdas. Sin embargo, la fonación no podría ser audible sin los resonadores, que actúan amplificando el sonido. El sistema articulador regula el flujo de aire, moldeándolo según el sonido específico que deseemos expresar.

En este proceso del AF, el sistema de fonación y el de resonancia son los que contribuyen a la personalidad del cantante: su registro de voz, timbre y la calidad acústica.

Sin embargo, como decíamos más arriba, el AF es una estructura cuyos sistemas actúan de manera solidaria. Un verdadero dominio de nuestro AF exige un respeto total a cada paso de la producción de sonido. Por lo tanto, antes de preocuparnos en buscar nuestro estilo de canto, debemos ocuparnos por dominar las técnicas respiratorias, es decir, la inspiración y espiración.

1. El sistema respiratorio

El diafragma es el dispositivo, dentro del sistema respiratorio, que regula la salida del aire. Esta regulación es de suma importancia ya que, al efectuarse correctamente, podemos, como primer medida, cantar sin riesgo de dañarnos las cuerdas vocales.

Probemos un primer ejercicio básico:
Debemos cargar nuestros pulmones de aire, respirando por la nariz, para luego soltarlo lentamente por la boca.

Lo fundamental, para que el ejercicio esté bien hecho, es centrarnos en la apertura y cierre del diafragma y en los músculos abdominales e intercostales.
Tenemos que sentir que los pulmones se llenan, de abajo hacia arriba, hasta colmarse gracias a la expansión diafragmática.
Logramos la regulación conciente de apertura del diafragma al exhalar. Para ello debemos empujar suavemente el aire desde el abdomen. De esta manera controlaremos la marcha del aire hacia el sistema de fonación y resonadores.

Es importante hacer cada paso rítmicamente. (Tomar en dos, soltar en dos. Tomar en tres, soltar en tres.) Es muy recomendable, para quien quiera reforzar su sistema respiratorio la práctica periódica de la natación.

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