Improvisación en guitarra

¿Sabías que yo provengo de la escuela “tradicional” o “clásica”? Y digo “escuela tradicional” porque se trata del método antiguo, basado en la lectura de la música, y que fue utilizado durante muchos siglos. Y también la llamo “escuela clásica”, además, porque ésta se basaba en el aprendizaje de piezas musicales clásicas, es decir, pertenecientes a la música culta, clásica, de los períodos históricos barroco, clásico, neoclásico, romántico, etc.

Esto último no me disgustaba PARA NADA, pero el problema era lo primero: De tanto aprender temas de otros, no aprendí demasiado a componer y MUCHO MENOS A IMPROVISAR. Aquí te dejo algunas pautas para que no tengas que aprender a hacerlo con “sangre, sudor y lágrimas” como me pasó a mí...

Una cosa que no me enseñaron en el conservatorio fue las escalas. O en realidad sí, me las enseñaron: Pero las sabía de memoria, muy “perfectas”, pero no me daba cuenta de que esa era la tela con la que la música estaba confeccionada. O quizá sí, me daba cuenta, pero no sabía bien cómo esa tela se combinaba para formar un todo nuevo y coherente. No me daba cuenta cómo sus distintos tramos se entrelazaban para formar trozos musicales y tampoco sabía cómo usarlos con éxito para componer los míos propios (por eso luego tuve que estudiar composición...), tal como si se tratase de un mecano.

Entonces, ya te habrás dado cuenta de que conocer las escalas es importante. Pero ese conocimiento no debe ser superficial, sino que uno debe incorporarlas y ser capaz, por ejemplo, de acompañar un tema e ir cambiando de escala mientras el mismo cambia de tono. Y, por supuesto, hay que tener un excelente dominio del propio instrumento.

También hay ejercicios útiles que nos ayudan a memorizar trozos muy breves (quizá de uno, dos o tras, compases) y que luego podremos utilizar para componer. Aunque algunos músicos de la escuela “tradicional” sostienen que esto no es componer sino “copiar”, yo insisto en que memorizar e incorporar estos trozos es como estudiar las palabras y las frases de una lengua extranjera para luego formar con ellas un discurso propio, nuevo. En realidad, inédito.

Una vez aprendidos estos compases, estas “palabras” y “frases hechas”, es una excelente idea comenzar a practicarlos mientras escuchamos música, tratando de cambiarlos de tono, de ritmo y de velocidad a medida de que varía el tema que estamos siguiendo.

¡Con un poco de práctica, pronto estarás improvisando y creando tus propios temas, casi, casi sin darte cuenta!

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